Artículos y Notas

José Asunción Flores

Publicado por: Luis Szarán el 04/09/2007

José Asunción Flores

La obra de José Asunción Flores es una de las más fructíferas en la historia de la música del Paraguay; siendo muy jóven y aún con estudios musicales a mitad de camino  crea una nueva forma musical, la Guarania, un tipo de canción urbana y nostálgica que en la actualidad goza de extraordi¬naria difusión internacional.

 Acompañando sus años en el país y el exilio (Argentina donde vivió la mayor parte de su vida) es posible comprender el proceso creativo de este autor. En la década de 1920, cuando se encontraba como aprendíz y luego destacado intérprete del trombón en la Banda de la Policia de Asunción, crea piezas sencillas y experimenta diversas formas de escrituración. Por casualidad, según sus propias expresiones, en ese afan de investigar, descubre las inmensas posibilidades expresivas de una canción lenta, con el típico balanceo de la síncopa –elemento fundamental en la música paraguaya-,  aplicando la estructura universal de la canción (con introducción, primera sección y un estribillo central).
 En los años siguientes, décadas del 30 y 40, ya en el motivador ambiente musical de Buenos Aires, incorpora a sus conocimientos, las teorías elementales de la armonía y la orquestación. De esa época datan algunas de sus primeras composiciones de corte popular, pero ya orientadas hacia lo sinfónico. Accede a nuevos recursos con la armonía avanzada, el contrapunto y las formas musicales, replanteando parte de aquella primera fase creativa, donde se aprecia más inspiración natural, pura y menos recursos técnicos, llevando estas antíguas melodías a los campos de la variación y las formas mayores. Allí encontramos gran parte de ese material en forma de poema sinfónico.
 Finalmente las décadas del 50 y 60, son testigos de el máximo potencial en dicho campo, son los años de María de la Paz, Pyhare pyte y Ñanderuvusu. Hallamos recursos técnicos derivados del impresionismo francés, con sus quintas aumentadas, politonalismo y exhuberante despliegue rítmico, a la manera de sus contemporáneos latinoamericanos Heitor Villalobos, Carlos Chavez, Silvestre Revueltas y Alberto Ginastera.

  Si bien la formación de Flores, escapó a los cánones del academicismo, tuvo la extraordinaria virtud de la búsqueda eterna (tengo apuntes de al menos 6 intentos diferentes de escrituración de su obra Mburikao). Fue un pionero en el campo del poema sinfónico sobre argumentos locales y universales, asi como la integración de grandes masas corales.

 De manera contínua a este proceso creativo, su condición de perseguido político lo convirtió en toda una leyenda a partir de los años 50.  Su música era difundida en forma clandestina  y copias de sus grabaciones pasaban de mano en mano a lo largo de la república  sobre todo sus composiciones grabadas en Moscú . Los gobiernos, especialmente el de Stroessner, se empeñaron en restar méritos a su labor a través de campañas de desprestigio, en muchos casos avaladas por intelectuales y servidores del régimen. Entre los argumentos más violentos figuraba el hecho de que no era él, el verdadero creador de la guarania, sino que habría copiado los dictados silbados por el poeta Ortiz Guerrero, a quien se deben realmente los espléndidos versos y el aporte para determinar el nombre  al nuevo género.

 La creación de la guarania causó gran impacto en el país, hasta entonces el Paraguay  contaba con un solo patrón básico de música  la polca  de ritmo rápido, de la que derivan la canción paraguaya, la galopa y el kyrey. Todas parten de una misma fórmula rítmica, aunque con ligeras variantes de carácter. La guarania es una canción lenta, melancólica y adecuada a ciertos estados de ánimo del pueblo por lo que rápidamente fue aceptada y desarrollada también por otros compositores.
 
 La totalidad de su producción se encuentra dispersa, y recién en los últimos años sus amigos y admiradores han iniciado una campaña rectificadora de valoración, recuperación y difusión de las mismas en el Paraguay y el exterior.